lunes, 13 de enero de 2014

¡Anda ya! ¿Miedo? ¿Eso qué es?

Vaya sustito ¿eh? Con el trauma psicológico que tengo y hago esto. Es que soy masoquista o algo. Es algo que siempre he sentido por dentro, se llama MIEDO. Y los payasos no son los únicos que me da miedito (los payasos asesinos son peores), también me dan miedito las shhhhhh muñecas de porcelana. Como habéis leido. Me dan miedecito las muñecas de porcelana. ¡Qué sí! ¡Que no me gustan nada las muñecas de porcelana, ni los payasos, ni la madre que los parió! Perdonadme pero una cosa que se pinta la cara y va a "entretener" a los niños y otra que es fría, te mira fijamente y....es absolutamente escalofriante, no me gusta ni un pelo. Como suele decir mi madre "El que se oculta, algo tiene que esconder" (sé que lo suele decir por los números ocultos pero, para el caso, es lo mismo). Vamos, lo que viene siendo, que un payaso se pinta la cara, tiene algo que esconder o...es muy feo. 
Además, en las películas de miedo solo hay dos cosas que te indican que vas a morir, tres si contamos la oscuridad total. Una, las niñas pequeñas, y dos, las muñecas de porcelana que giran la cabeza para mirarte. 
¡Esas! Esas son otras. Niñas pequeñas + película de miedo = muerte segura. Una niña inquietante en una película (sea o no de miedo), da mucho miedito. Las peores, las que se visten como si tuviesen 600 años. 
Me estoy desviando un poquito del tema (un inciso tonto). A lo que iba, que me dan miedo los payasos pero sobre todo las muñecas de porcelana. Cosa que no entiendo teniendo en cuenta lo mucho que me gustan las películas de miedo y las de asesinatos. Donde se ponga un buen homicidio y una historia de terror de las buenas (de las de antes), que se quite todo lo demás.
-A

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